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24 dic

Próstata Feliz, Navidad Feliz

No hay mejor regalo que aquel que te puedes dar tú mismo. Solo tú sabes qué es lo que en verdad te gusta, qué es lo que esperas recibir y qué es lo que quieres hacer. Pero eso, en vez de esperar que alguien me dé en la navidad el regalo que deseo, prefiero procurármelo yo mismo y así puedo pasar, no solo las fechas festivas, sino varios días antes disfrutando de mi buen gusto para elegir regalos.

Cuando llegó, no pude esperar a abrirlo. Era justo lo que quería, un juguete que me llevaría al punto más alto del placer.

Era un poco extraño para mí, porque estaba más acostumbrado a utilizar juguetes como los masturbadores de Tenga, juguetes que estuvieran orientados al placer del pene directamente, no de la apostata. Pero tenía tantos deseos de experimentar algo distinto que no pude evitar hacerme con él.

Esperándolo, había planeado como utilizarlo dela forma correcta, así que me puse en marcha. Me desnudé por completo, me di un baño caliente y luego, con mi cuerpo aun humeando por el agua me acosté en la cama. El agua caliente había propiciado en mí una erección dura que tomé entre mis dedos. Mi mano derecha, llena de lubricante, subía y bajaba. Acariciaba los testículos, frotaba el tronco, se detenía en la punta y la acariciaba, y yo me retorcía ante todas estas atenciones que yo mismo me estaba proporcionado.

Podría parecer una paja común. Pero la excitación de saber que probaría algo nuevo, me encendía. Me ponía a tope. Por lo tanto, muy rápido llegué a estar a punto de correrme. Entonces paré y comencé a probar las nuevas sensaciones.

Con cuidado apliqué lubricante alrededor de mi culo. Con cuidado introduje un dedo, y lo hice entrar y salir. Primero lento, procurando mantenerme abierto, dilatado y luego con un poco más de velocidad. Me apliqué lubricante y luego introduje dos dedos y mi culo parecía recibirlos tranquilamente, así supe que era momento.

Encendí el Lelo Billy y lo introduje dentro de mí. Las vibraciones me estremecieron. La penetración no me estaba generando tanto como las vibraciones que las sentía desde mi próstata hasta mi cabeza. De manera que la erección que hacía unos momentos estaba a punto de extinguirse, se irguió fuerte y decidida, deseosa de ser utilizada para mí placer. Decidí prestarle atención a mi cuerpo.

Con las piernas abiertas de par en par, me coloqué en una posición donde podía dejar funcionar el masajeador de próstata mientras me frotaba. Me coloqué suficiente lubricante para poder frotarme con toda la fuerza de la que era capaz y comencé a darme.

Y me di con rabia mientras un cosquilleo delicioso se sentía en mi próstata y a la vez en la punta de mi polla. Un cosquilleo que invadió mi cuerpo por completo y me hacía retorcerme de placer como nunca he hecho en mi vida. De una forma tan violenta y placentera que el orgasmo llegó sin previo aviso y con él, un clímax que me llevó tan alto pero tan alto que casi creí que nunca bajaría.

Y mientras tanto, el Lelo Billy seguía vibrando y yo me seguía retorciendo luego del orgasmo más intenso que había tenido hasta eso momento. Curiosamente, agotado como estaba, no podía pensar en nada más que volverlo a intentar.

0 Comments 24 diciembre, 2019

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